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Marini, el talento de Pacífico

Pacífico de Bahía Blanca es uno de los clubes más emblemáticos de la historia de nuestro básquet, desde su lucha actual por un ascenso a primera hasta su paso por la Liga Nacional, con cinco campañas en la elite.

Juan Cruz Marini es quizás uno de los nuevos talentos que han surgido de la cantera de Pacífico en este último tiempo. El escolta además registra pasos por diferentes Selecciones locales, provinciales y nacionales.

“Para mí Pacifico, después de mi mamá, es el amor más grande que existe. No tiene comparación con nada. Fue el club que me abrió las puertas para empezar a hacer deporte, y para formar una segunda familia como lo son mis amigos. Creo que en los últimos años he pasado más horas en el club que en mi casa. Es algo indescriptible lo que genera. Siempre estoy pendiente de lo que pasa. Es un lugar donde te sentís querido, protegido, como si estuvieras en tu casa. Creo que más que ser hinchas somos familia”.

Si bien él nació (en 2000) después de la mítica participación de Pacífico en La Liga, la pasión de Marini hizo que reviviera y mamara lo que había sido las tres semifinales (84, 87 y 88) en cinco participaciones y siempre, pese a tener presupuestos modestos y planteles cortos, puso en jaque a los poderosos como Atenas y Ferro.

“Pacifico es uno de los clubes pioneros de la liga, uno de los primeros que empezó a trasmitir una conexión con la gente. Era el club de barrio que estaba jugando la Liga Nacional, siempre peleándola para poder estar en ahí.
Si bien su paso fue corto, fue mucho lo que dejó y lo que marcó. Escuchar nombres como Richotti, el zurdo De Battista, es escuchar parte de la historia de Pacífico. Sin dudas, su paso por la Liga Nacional dejó mucho en los corazones bahienses porque marcó una manera de jugar diferente a lo que se veía habitualmente”, explicó Juan Cruz.

Su notable desarrollo y crecimiento personal sumado a una gran evolución deportiva hicieron que Juan Cruz se transforme en una de las jóvenes promesas del básquetbol de Bahía Blanca. Su actualidad lo encuentra peleando las finales por el ascenso a primera del Torneo Local, y en cada partido ha logrado dejar su huella.

“Defender los colores que amo me motiva muchísimo a dejar todo en la cancha cada vez que juego. Sea cual sea el rival o el momento, nosotros sabemos que somos Pacífico y que nadie nos va a regalar nada. La historia marca que nuestro juego siempre se basó en garra, corazón y amor propio por el club. Pacífico es un grande de la historia del básquetbol bahiense y nosotros queremos llevarlo a primera. Estos pueden ser mis últimos partidos en el club y quiero irme sabiendo que le dejé algo al club, que pude devolver una alegría de las tantas que viví acá”, agregó.

De su paso por selecciones menores de Argentina indico: “estar en las selecciones fue cumplir un sueño y un primer objetivo. Siempre veía que chicos de camadas más grandes que la mía, como Rodrigo Gerhardt o Facundo Arens, quedaban en la selección y viajaban por el mundo representando a la ciudad y al país, y siempre me decía que algún día quería estar ahí y ser yo quien represente a todos los chicos de la ciudad como ellos lo están haciendo”.

Y añadió, “por eso, cuando me tocó ser parte, para mí fue un orgullo enorme. Estar ahí, y ser parte de una selección, con todo lo que significa el básquet para la ciudad y para el país, fue una satisfacción. De chicos es uno de nuestros primeros objetivos y cumplirlo es un orgullo”, cerró.

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