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Un recuerdo imborrable: Argentina derrota a Estados Unidos en Indianápolis

Pepe Sánchez y Puma Montecchia

El 4 de septiembre de 2002, la Selección Argentina logró uno de los hitos más importantes en la historia del básquet mundial: derrotó al Dream Team estadounidense en el Mundial de Indianápolis.

El conjunto norteamericano llevaba un invicto de 10 años y 58 triunfos. Desde que los profesionales de la NBA comenzaron a vestir la camiseta de su país (en los JJOO 1992 de Barcelona), nunca les había tocado perder.

Hasta que apareció un grupo de jugadores y cuerpo técnico histórico y protagonista de la hazaña más importante para el deporte argentino. Entre ellos, tres representantes nacidos en la ciudad de Bahía Blanca: Alejandro Montecchia, Juan Ignacio Sánchez y Emanuel Ginóbili.

Desde el Sudamericano 2001 disputado en Neuquén, que Argentina lo ganó de punta a punta, se pudo comenzar a ver un equipo con intenciones de grandeza, y que más allá del talento visible en sus protagonistas, la relación de hermandad entre el grupo generaría un plus dentro de la cancha.

Un plus que le sirvió para arrancar ganando antes del salto inicial. En la salida del vestuario, los 12 jugadores realizaron su famoso ritual de saltar y cantar todos juntos “Se mueve para acá, se mueve para allá” en la cara de unos tales Paul Pierce, Andre Miller, Jermaine O`Neal y compañía.

Una especie de “haka” que practica el conjunto de Nueva Zelanda en la antesala a sus partidos de rugby. En este caso, acá nadie sacaba la lengua ni miraba desafiando al rival. Simplemente eran ellos y solo ellos. Locos de la cabeza por lograr semejante hazaña.

Argentina llegaba a ese encuentro luego de hacer una primera fase fenomenal y con la oportunidad de ser líder en la segunda ronda. En el grupo D, quedó primera con puntaje ideal dejando abajo a Nueva Zelanda (112 a 85), Rusia (100 a 81) y Venezuela (107 a 72).

En las primeras dos fechas de la segunda fase superó a China (95 a 71) y a Alemania (86 a 77). En la tercera jornada, tocó cruzarse con el invencible equipo de la NBA para intentar ganar y evitar a Yugoslavia en cuartos de final.

El partido comenzó con ese ímpetu de la previa y Argentina se mantuvo en frente desde el primer minuto. El conjunto dirigido por Rubén Magnano salió con una energía incontenible, con un magnifico juego colectivo y de movimiento de balón. Ganó el primer cuarto 34 a 21 y mantuvo la diferencia durante el segundo, yéndose a los vestuarios 53 a 27 arriba.

El complemento se trató de aguantar el aluvión estadounidense. La lógica ocurrió y Estados Unidos reaccionó, acercándose en el marcador 68 a 60 en el cierre del tercer cuarto.

Pero nada ni nadie podrían arrebatarle ese triunfo a Argentina. No sería en mano todo el esfuerzo durante 30 minutos, y por eso, con personalidad y talento, el conjunto nacional se terminó llevando la victoria 87 a 80.

Luego Argentina venció a Brasil en cuartos de final 78 a 67 y a Alemania en la semifinal 86 a 80. Quedaría la llaga de perder la final ante Yugoslavia por 84 a 77. Pero dos años después se tomarían revancha logrando el segundo hito histórico de la Generación Dorada: la medalla de oro en Atenas 2004.


SÍNTESIS DEL PARTIDO

(87) Argentina: Juan Ignacio Sánchez 9, Emanuel Ginóbili 15, Hugo Sconochini 7, Rubén Wolkowyski 9, Fabricio Oberto 11 (FI); Luis Scola 13, Andrés Nocioni 14, Leandro Palladino 7, Alejandro Montecchia 0, Gabriel Fernández 2. DT: Rubén Magnano.

(80) Estados Unidos: Andre Miller 14, Paul Pierce 22, Jermaine O`Neal 8, Elton Brand 0, Michael Finley 14 (FI); Shawn Marion 4, Reggie Miller 5, Baron Davis 7, Antonio Davis 3, Ben Wallace 3. DT: George Karl.

Parciales: Argentina 34-21, 53-37, 68-60 y 87-80

Árbitros: Romualdas Brazauskas (Lituania)-Itzok Rems (Eslovenia)

Estadio: Conseco Fieldhouse (Indianápolis).

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