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Bahía Basket

Un futuro del básquet de la ciudad

Mateo Fernández Solari se ha ganado un merecido lugar en la rotación del equipo de Martín Luis, dentro de la Liga de Desarrollo. Una de las jóvenes promesas bahienses en su puesto, promedia 2.6pts, 1.3reb y 1.8as en casi 10min que tiene en cancha, jugando para Bahía Basket.

Luego de un año superador, logró el Campeonato de Primera División con Napostá, a pesar que no pudo estar en la definición. Mateo cuenta cómo fueron sus inicios y sus experiencias con la camiseta de Bahía Blanca, que lo llevan a este gran presente personal, y lo llena de ilusiones para un 2019 plagado de desafíos.

¿Cómo viviste el campeonato con Napostá?
– La verdad que no fue de la manera que me hubiera gustado vivirlo. Tenía un viaje familiar que lo habíamos planeado con mucho tiempo de anticipación. En un momento el partido iba a ser ese día a la noche, por lo que hice lo imposible para quedarme. Cambié el pasaje de día, pero mudo el día de juego, por lo que no resultó mi plan.
Por 3 días seguidos no pude dormir pensando en que me iba a perder el partido de mi vida. Por suerte hice video llamada todo el partido con mi papá y lo vi desde el restaurante del hotel.
Me pone muy orgulloso y contento por el club de toda mi vida y por el hermoso grupo deportivo y humano que se formó.

¿Qué recuerdos tenés de tus primeros pasos en el básquet?
– Recuerdo haber arrancado a los 3 años en El Nacional. Pero solo jugué medio año, hasta llegar a Napostá.
Recuerdo llegar y haber hecho amistad con Tomás Sebastián. Teníamos una relación muy competitiva y tratábamos de ganarnos en todo.
Hice pre-mini y mini con un grupo muy unido a la cabeza de Pablo Esteban. Gracias a él, aprendí a divertirme y disfrutar, al mismo tiempo que competía.

¿Qué crees que te llevó a ser parte del plantel de LDD con Bahía Basket?
– Creo que todo fue resultado del sacrificio y la constancia. El tener ganas de aprender, progresar y querer mejorar día tras día. Con el tiempo, gracias a mis papás y también a las lesiones, entendí que también hay un trabajo invisible. Comencé a tener una alimentación adecuada, a realizar una pretemporada correcta y descansar en los tiempos libres.
Y creo que esa es la clave, si uno quiere ser profesional, debe actuar como uno.

¿Cómo se dio tu llegada a Bahía Basket?
– Pepe me envió un mensaje invitándome a entrenar en la postemporada 2017. A partir de ahí fui siempre que pude, porque los entrenamientos eran a la mañana y tenía que ir a la escuela. Sacrifiqué parte de mi tiempo educativo para poder entrenar, y luego ponerme al día con los estudios. A mis padres no les gustaba mucho, pero con el correr del tiempo me apoyaron al 100%, como en todo lo que hago.
A partir de ahí fue ir codo a codo con los mejores jugadores de la cuidad y del país, para ganarme un lugar en el plantel de LDD.

¿Cuáles son tus experiencias con las selecciones de Bahía? ¿Cómo vivís esos momentos de poder representar a la ciudad?
– Mis experiencias con Bahía son muy positivas. Obtuve tres campeonatos, en 2013 y 2015 en Bahía y en 2017 en Olavarría, hasta el momento.
Vestir la camiseta de Bahía es lo más lindo que hay, representar a tu cuidad no tiene precio.
Sumado a eso se armó un grupo muy competitivo y unido con Marini, Sebastián, Pallotti, Kloster, Repetti, Ruesga, entre otros. Éramos amigos dentro y fuera de la cancha, y eso fue lo que nos hizo llegar a donde llegamos.
La primera selección me costó entender que no iba a ser tan determinante cómo en mi equipo, pero ya después de unos entrenamientos logré aceptar mi rol.
Lo vivo con mucha emoción en la previa, uno espera todo el año los provinciales. Pero una vez que entras a la cancha las presiones se van y haces lo que sea para que el equipo gane. Lo disfruto minuto a minuto.

¿Llegar a ser parte del plantel mayor en una Selección de Bahía sería un sueño cumplido? ¿Por qué?
– Uno siempre sueña vestir la camiseta de Bahía y más si es la selección mayor. Representar a la Capital del Básquet, con toda su historia, es un gran orgullo y vale cada minuto de entrenamiento.
Además, sería una experiencia nueva, algo que nunca viví. Encontrarme con los mejores mayores de la provincia sería un objetivo cumplido.

¿Cuáles son tus metas individuales para el 2019?
– Poder aprovechar y absorber todo lo que esté a mi alcance en Bahía Basket, progresando en lo individual. Obviamente que también esta lo colectivo, llegar al Final Four y poder salir campeones creo que sería algo importante.
Una vez terminada la LDD, me sumaré a Napostá y trataré de repetir lo del año pasado, o mejorarlo. Pretendo sumar minutos en Primera y ganarme un lugar importante en el equipo, a la vez que voy sumando experiencia y roce.

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