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Rodrigo Palacio regresa al básquetbol: sus números como jugador de La Falda

Rodrigo Palacio

Rodrigo Palacio, estrella del fútbol que jugó dos mundiales con la Selección Argentina, se retiró de la actividad y decidió que cambiará de deporte.

Palacio, de paso brillante en Banfield, Boca Juniors, Inter de Milán, Genoa, Bologna y Brescia, entre otros equipos elite, jugará ahora al básquetbol en el Garegnano 1976, de la Serie D del baloncesto italiano.

«Que nadie te diga hasta que edad podés jugar al básquet», señaló Rodrigo, de 1,76 m, en redes sociales.

No es nuevo lo de Palacio con el básquetbol: el bahiense, fiel a la tradición de la ciudad, empezó su carrera como deportista en el Club La Falda. Y fue con la pelota en las manos. Ya en juveniles, tuvo que elegir entre el básquetbol y el fútbol, y optó por seguir su carrera con los pies en Bella Vista. Queda claro que no se equivocó, pero también algo queda en evidencia: la llama de la anaranjada nunca se apagó en su corazón.

En cada receso, en cada espacio que tuvo para su disfrute personal, Palacio siempre estuvo cerca del básquetbol. Acompañó a jugadores argentinos como espectador en sus partidos en Italia, visitó innumerables veces las prácticas de Bahía Basket cuando jugaba Liga Nacional, estuvo siempre cerca de La Falda en cada viaje que pudo acercarse a Bahía. Crack humilde, de barrio, nunca se olvidó de sus orígenes.

Ahora bien, ¿Qué tan bueno era Palacio como jugador de básquetbol? Los números hablan por sí solos. Escolta escurridizo, súper veloz y habilidoso, brilló en las formativas de La Falda siendo siempre determinante en sus equipos. El ingeniero Roberto Seibane, biblia de los números en el básquetbol bahiense, nos acerca el apartado de Rodrigo en sus años de formación.

En preinfantiles (1995), Rodrigo jugó 15 partidos y anotó 246 puntos. El promedio fue de 16.40 unidades por aparición.

En infantiles (1996), Palacio participó de 19 encuentros con La Falda, convirtiendo 15.53 unidades por juego para un total de 295. En cadetes, ya pasó a ser un goleador temible: en su primer año en la categoría promedió 18.12 puntos por choque en 18 disputados, y en su segundo fueron 28.61 en 28 participaciones, incluyendo 35 triples anotados. Es decir, más de un tiro detrás del arco por encuentro.

Ya en juveniles, su participación decayó en función a sus responsabilidades como futbolista en Bella Vista. Pero Rodrigo, deportista elite, combinó durante un tiempo ambas actividades. Un todoterreno por donde se lo mire. En su primer año en la categoría estuvo presente en ocho partidos con 18.43 puntos por encuentro y en su último año como jugador de básquetbol (2000), participó de un solo partido en el que convirtió 23 unidades con tres triples.

Los que se preguntan si llegó a jugar en mayores, la respuesta es sí. Debutó siendo cadete en 1997. Jugó, en la Segunda del básquetbol local, siete partidos distribuidos en tres años (1997, 1998 y 1999).

Ahora, con 40 años, volverá a disfrutar del deporte que le dio amigos desde que era muy pequeño. El que lo acompañó en sus primeros pasos. Rodrigo volverá a jugar por jugar. Para divertirse. Ídolo de multitudes, Palacio ha sido mucho más que un extraordinario jugador de fútbol.

Las pruebas, ahora, están a la vista.

FOTOGRAFÍA: Revista Zona de Básquet

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