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Nadia Vrizz, la gran ausente

A los 33 años y con un gran bagaje a cuestas, Nadia Vrizz es la mejor exponente del básquet femenino local.

Nacida en Bahía Blanca pero radicada desde pequeña en Villa Regina comenzó a jugar a los 8 años en Atlético de la ciudad del Alto Valle del Río Negro, aunque al llegar a la adolescencia y ante la falta de chicas que quisieran iniciarse en la actividad pasó a ser habitual para ella entrenar con varones.

“Fue entonces que mi papá comenzó a llevarme en el auto hasta Neuquén para que pudiera competir. Ahí me llamaron para representar durante tres años en la selección de Río Negro y cuando cumplí 18 tomé la decisión de venir a Bahía a estudiar Educación Física”, señala.

Jugar en el ámbito bahiense tampoco le resultó fácil, ya que por entonces la competencia femenina resultaba prácticamente nula.

“Acá también los comienzos fueron durísimos. Viajábamos cada 15 días o una vez por mes a Mar del Plata para jugar aunque sea amistosos, porque acá no había torneo. Entre otras locuras que hacíamos, juntábamos plata vendiendo empanadas para poder viajar. Todo ese esfuerzo valió la pena, porque sirvió para establecer las bases del torneo local”, añade.

En esos viajes llegó el acuerdo para jugar en Teléfonos de Mar del Plata durante una temporada e incluso la invitación para vestir la camiseta de la selección marplatense en un certamen Provincial.

Después llegaría el tiempo de dar los primeros pasos en el torneo femenino bahiense. “La actividad fue creciendo poco a poco, lentamente, pero aún así vamos ganando espacio en una ciudad muy basquetbolística, en la que el certamen femenino debiera tener más auge todavía”, subraya.

«Sin ir muy lejos, en Buenos Aires las jugadores reciben una ayuda económica que les permite estudiar y jugar con tranquilidad. Acá todo cuesta más, al punto que logramos clasificar con El Nacional al torneo Federal y no pudimos continuar por falta de apoyo económico, algo que también pesó a la hora de no poder asistir al Provincial de mayores con la selección bahiense», admite.

Durante las últimas temporadas, defendiendo los colores de la entidad celeste, Nadia se convirtió en la máxima goleadora del ámbito local, aunque este año no pudo afrontar las instancias decisivas ante Estrella, convertido ya en un clásico rival, tras sufrir una dura lesión mientras disputaba el Provincial de Clubes frente a Presidente Derqui.

«Teníamos muchas expectativas centradas en ese torneo clasificatorio al Federal y nos preparamos a conciencia, especialmente después de ganar la licitación de la localía. Pero en ese partido con Derqui estuve apenas dos minutos en cancha hasta que me rompí el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de una rodilla. Una desgracia de la que me estoy recuperando después de haberme operado y que me mantendrá alejada de los escenarios, en principio, hasta junio próximo», señala.

Precisamente la lesión le convirtió en mera espectadora de los encuentros finales para determinar el equipo campeón del femenino bahiense de Primera. «Fue difícil de sobrellevar el hecho de no poder jugar. Se sufre mucho porque no hay nada para hacer y encima parecía que se venía la noche después de cuatro derrotas en fila frente a Estrella», se sincera.

«No obstante, en los dos últimos juegos las chicas fueron encontrándole la vuelta al rival. Habíamos estado cerca en las cifras y en el juego decisivo dimos el golpe. En principio se sentían perdidas porque por ahí yo tomaba muchas decisiones en ataque y les costó soltarse. Por suerte lo hicieron, aunque justo es reconocer que Estrella acusó mucho la la lesión de Guillermia Rial, quien jugó muy disminuida físicamente por una lesión en uno de sus tobillos y eso también contribuyó a que mermara su prestación equipista», acota.

Sin Nadia en la cancha, las juveniles Victoria Pérez (17 años) y Paulina Lazar (18) tomaron la bandera para que El Nacional alcanzar una clara victoria por 68-47. «Hablé mucho con ellas para que se animaran a tirar. Por suerte tomaron confianza y en la final sacaron el partido adelante. Victoria tiene mucho gol desde posiciones exteriores, mientras que Paulina es potente para atacar el aro», sintetiza.

Mientras tanto, Nadia sigue abocada a su otra gran pasión: entrenar chicos en la escuelita de Bahía Basket. «Me gusta transmitir mi experiencia en la formación de los chicos, porque me permite sumarle la parte pedagógica como profesora de educación física. De todas maneras, no descarto el día de mañana dirigir una categoría competitiva», sostiene.

Finalmente, tuvo elogiosos conceptos a la hora de referirise a Viviana Albizu, su entrenadora en El Nacional. «Ella tiene un gran porcentaje en el crecimiento del básquet femenino en Bahía. Es el auténtico motor de la actividad y ha realizado todo a pulmón, entregando todo. La Capital del Básquet también le debe mucho a ella», concluye.

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