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Manu Ginóbili: La NBA y un legado imborrable

Manu Ginóbili Spurs

Es muy difícil escribir sobre el recorrido de Manu Ginóbili en la NBA y no caer en las trivialidades de siempre: cuatro campeonatos, sexto hombre del año, dos participaciones en el juego de las estrellas, etc. Por eso, trataremos de cumplir con las formalidades de siempre, para luego meternos de lleno en dos apartados más elaborados: el eurostep y el campeonato del 2014.

La huella de 16 años en San Antonio Spurs:

Emanuel David “GI-NO-BILI”, tal como lo pronunció el presentador del Draft de 1999, fue elegido por los San Antonio Spurs en el puesto 57. El conjunto texano solo conservó sus derechos y lo dejó jugando en Europa hasta el año 2002.

El escolta llegó tras ganar la triple corona en Italia (Liga, Copa Italia y Euroliga) y ser subcampeón mundial en Indianápolis. En su primer año fue ganando minutos a fuerza de buenas actuaciones (llegó lesionado del Mundial), por lo que tardó en meterse en la dinámica del equipo.

Una vez sano, Manu Ginóbili empezó a mostrar su valía y terminó jugando un promedio de 27.7 minutos, en 24 partidos de Playoffs (máximo en juegos en postemporada de su carrera) para coronarse campeón de la NBA en el año de novato.

Con David Robinson retirado, los Spurs tuvieron un interludio de un año para alcanzar la gloria nuevamente, esta vez con un Manu mucho más protagonista (74 juegos de inicial) y fundamental en los Playoffs, donde fue figura indiscutible en las finales frente a los Detroit Pistons.

La particularidad de este año (temporada 2004-05) es que no solo obtuvo el campeonato de la NBA, si no que también fue oro olímpico con la selección argentina, convirtiéndose en el único jugador en la historia junto a Bill Bradley, en abrazar dichos logros junto a una Euroliga.

 

Manu en su debut frente a Kobe Bryant

 

Su primer All Star Game, quedaría en los anales de su carrera esa temporada, para cerrar el año más exitoso de su carrera profesional.

Afianzado en la Liga y ya con un nombre forjado, obtendría su tercer anillo en el 2007, para pasar a un punto clave en su carrera y ejercer a partir de ese momento la función de sexto hombre.

Esta decisión, que al principio tuvo sus detractores, terminó siendo fundamental para su legado obteniendo el galardón al mejor de la liga en dicho rol en el año 2008.

Tras varios años de luchar en los Playoffs y haber pasado nuevamente por el All Star Game en el 2011, jugaría una vez más las finales, pero esta vez los Miami Heat de LeBron James se interpondrían en su camino para arrebatarle su cuarto título.

Esa frustración daría germen al año siguiente a unos de los mejores equipos de todos los tiempos, ganando el campeonato del 2014 y desplegando uno de los estilos más atrayentes de básquet en conjunto que se recuerden desde los Celtics del 86 (ya hablaremos más delante de esto).

Manu Ginóbili pondría fin a su carrera el 28 de agosto del 2018 vía twitter a los 41 años dejando tras de sí el #20 en lo más alto del AT&T Center,  4 títulos NBA, 2 All Star Game, 1 mejor sexto hombre del año y siendo, además, el máximo recuperador de pelotas de la franquicia, el cuarto mayor anotador de triples en la historia de Playoffs, superando los 1000 partidos en la liga,  y alcanzando varios logros más. Entre ellos, nuestro siguiente apartado.

 

Manu Ginóbili y el eurostep:

Pocos jugadores en la historia del deporte pueden vanagloriarse de haber cambiado un aspecto del juego. Manu Ginóbili es uno de ellos, pues ha llevado su jugada característica a ser reconocida como la más importante de todos los tiempos en la liga, según una encuesta realizada por la NBA.

Eso podría ser una anécdota más, pero el nivel de influencia que ha tenido el eurostep lleva a que nos detengamos un momento y hagamos un breve análisis de como una jugada que nació en el Este de Europa, recaló en Bahía Blanca, se moldeó con picardía argenta y se exportó a todo el mundo como el dulce de leche.

El eurostep, para el que todavía no entienda a que nos referimos, es movimiento que realiza un jugador a la salida de un pick and roll y en plena carrera hacia el aro y, en medio del doble paso, hace un cambio de dirección para definir y evitar el contacto con el que cierra la ayuda… mejor que lo explique el propio Manu:

 

 

Manu ha confesado que no lo copió de ningún lado, que simplemente lo ha hecho toda la vida y me atrevo a teorizar y que me corrija él si lee esto, que seguramente el movimiento haya salido instintivamente para evitar los golpes cuando era pequeño.

Según una investigación de la ESPN, los orígenes primigenios de la jugada se rastrean en la vieja Yugoslavia: un tal Vladimir Cvetkovic realizaba un movimiento similar y Sarunas Marciulionis lo llevó a la NBA, pero no fue hasta que Manu Ginóbili lo readaptara que la jugada se popularizara tanto.

El eurostep de Manu difiere del original por el hecho de provenir de un pick and roll, jugada que existía en el básquet pero que se volvió primordial del juego en las últimas dos décadas. Además de esto, el bahiense exagera el movimiento de su primer paso, cosa que no tenían los de los antecedentes y ha logrado popularizarlo a niveles de ningún otro predecesor.

El #20 volvió tan efectivo este movimiento que fue replicado por varios jugadores y readaptado a su estilo de juego, Wade, Giannis, LeBron, Kyrie, Westbrook y Harden entre otros lo utilizan y señalan a Manu Ginóbili como su inspiración para las propias versiones de la jugada.

En la actualidad, los reclutadores y scouts de la NBA cuando evalúan un prospect, se fijan si maneja la jugada patentada por el argentino. Se llegó al nivel de transformar esta signature move en una herramienta más que debe controlar un perimetral para ser un jugador completo.

Pocos pueden decir que han influenciado el básquet moderno de esta manera, Manu es uno de ellos.

 

El básquet total de San Antonio 2014:

Manu cuarto título

 

“Del mismo dolor, vendrá un nuevo amanecer” decía Gustavo Cerati en una de sus canciones y eso parece ser lo que ocurrió tras aquella final perdida en Miami. “Decepción” comentaba Manu al recordar el momento que dio fuego y germen a uno de los equipos más estéticos de todos los tiempos.

Los Spurs del 2014 tomaron la frustración y el dolor de una final perdida para edificar un conjunto que tuvo que readaptar su juego a la realidad de sus componentes. Sin individualidades en el prime de su carrera (salvo Leonard), focalizaron el estilo en buscar el mejor tiro, en el lugar indicado, en el tiempo justo.

La filosofía de un básquet generoso que usó el pase extra como bandera para hallar al compañero abierto, sin importar que fuera Danny Green, Tim Duncan o Manu Ginóbili.

El bahiense estaba familiarizado con el estilo, es el mismo que había practicado en la selección nacional, pero ahora estaba siendo aplicado en una liga en que las individualidades marcan la norma y no el juego colectivo.

Salvo los Celtics de 1986, pocos equipos en la historia de la liga se pasaron la pelota y atacaron los espacios y canalizaron la fortaleza en el juego como aquellos Spurs del 2014.

 

 

Con solo observar como la pelota viajaba más rápido que el jugador, tendremos una noción del nivel de inteligencia posicional y de lectura de juego que tenían jugadores como Boris Diaw, Manu Ginóbili, Tim Duncan o Tony Parker.

“Es como ver a Mozart ejecutar una sinfonía” comentaba Marcin Gortat tras sufrir en carne propia a la ofensiva de los Spurs.

Ejecutar un juego tan generoso, en una liga plagada de egos, dejó una lección que replicarían más tarde los Warriors de Curry, con la readaptación lógica del triple, pero la esencia del pase y la influencia pervivieron.

Con Manú Ginóbili y Boris Diaw como sus mayores exponentes ejecutorios los Spurs del 14 demostraron que el factor EQUIPO estaba por encima de los talentos individuales, que el TODO es más fuerte que las partes y con ello, lograron apagar ese dolor con un anillo más.

Lo que hicieron los Spurs ese año fue revolucionario, potenciaron individualidades canalizadas a través del conjunto, influenciaron a la siguiente dinastía y nos regalaron uno de los más vistosos y estéticos equipos de todos los tiempos… un triunfo más de Manu Ginóbili en sus 16 años, en el básquet más competitivo del mundo.

 

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