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Laura Cors y el día que se hizo historia

Laura Cors Pre Mundial 97

La Selección Femenina de básquet llevaba 27 años sin clasificar de manera directa a un Mundial, hasta que un grupo de jugadoras, entre ellas, la bahiense Laura Cors, rompieron el malefició y se convirtieron en referencia para las que vinieron.

LAURA CORS Y UN GRUPO ESPECIAL

Laura Cors Selección Argentina

Laura Cors junto a sus compañeras de Selección

Solo dos jugadoras de la ciudad vistieron la camiseta de la Selección Nacional Femenina: Josefina Torruela y Laura Cors. Esta última, llegó a la Mayor, con quien lograría la clasificación al Mundial de Alemania 1998 en el Pre-Mundial disputado en Sao Pablo 1997.

Argentina en su historia había podido acceder a los torneos mayores a nivel mundial en tan solo cuatro oportunidades hasta esa fecha (1953, 57, 64 y 71). Tuvieron que pasar 27 años para que se pudiera acceder de manera directa a un torneo ecuménico y esta es la historia de esa clasificación, en la que tenemos a Laura Cors como protagonista.

Con las vistas puestas en conseguir el boleto directo, el por entonces entrenador Eduardo Pinto, ideó una preparación prolongada en el CeNARD, que tendría su extensión en una gira inédita hasta el momento por Cuba y EEUU.

La celeste y blanca fue parte en primera fase del torneo compitiendo en el grupo “B” junto a Estados Unidos, Canadá y la República Dominicana. Por su parte en el “A”, se situaron Brasil, Cuba, Colombia y Puerto Rico.

Tras la desazón de haber quedado fuera de los Juegos Panamericanos del año 95, las jugadoras se habían comprometido a afrontar el Premundial con el objetivo de cortar el maleficio y lograr la clasificación en la cancha.

Canadá, primer rival del grupo, «era el juego al que había que apuntarle para contar con chances de alcanzar el objetivo» nos cuenta Laura Cors.

«Por regla general es muy difícil clasificar para un Mundial. En el caso del 97 fue más complejo porque teníamos potencias como EEUU. que a la postre se lleva el torneo al año siguiente, Canadá que es la otra potencia del norte, las cubanas que jugaban muy bien y obviamente Brasil. Por este motivo, siempre quedábamos en la puerta».

Una preparación exigente y prolongada fue clave para llegar al debut y a la postre, partido definitorio, de la mejor manera posible. Entrenar en la antesala del Premundial con dos de las potencias del momento fue fundamental para arribar al duelo de manera optima.

«La preparación para el torneo fue muy buena. Hicimos una gira por EEUU y Cuba que duró aproximadamente un mes. En la isla jugamos tres o cuatro partidos contra la selección local y fueron duelos muy complicados. Al principio marcaron las diferencia, pero fuimos mejorando con el transcurso de los juegos», rememora Laura.

«En EEUU, jugamos en Tennessee y en Phoenix contra USA Basketball, que nos había invitado para que seamos su primer rival en la preparación. En el primer amistoso nos ganaron muy bien, pero ya al segundo mejoramos bastante, teniendo en cuenta la diferencia de talento y física que existía por aquel entonces».

Laura Cors, selección nacional

El plantel del 97 junto al cuerpo técnico

El debut fue una final para la dirigidas por Pinto. Luego de un primer tiempo parejo (29-32) la selección pudo sacar la ventaja necesaria para cerrar el juego y empezar con el pie derecho la competencia. Con ocho jugadoras en doble dígito finiquitaron la tarea 70 a 66.

«Tuvimos un gran desempeño el primer partido con Canadá. Era clave si queríamos clasificar. Recuerdo un triple de Carolina Sánchez que terminó dándonos el triunfo. Después vino la alegría y el festejo por haber derrotado a una potencia», comenta Laura Cors.

Laura Falabella fue la goleadora con 22 unidades (10/17 en dobles) acompañada por Andrea Boeykens con 16 y Laura Nicolini con 14.

Al día siguiente las chicas enfrentaron a EEUU y fue derrota 88 a 53, pero la vista estaba puesta en República Dominicana para sellar el pasaje al Mundial.

La importancia capital del encuentro llevaba el adicional de tener que sacar una ventaja amplia para no dejarle ninguna chance a las canadienses. El encuentro fue soñado y Argentina se impuso con un contundente 90 a 68.

Andrea Boeykens encabezó la anotación con 22 puntos (6/9 en dobles, 2/3 en triples), seguida por Carolina Sánchez con 17, en una plantilla que tuvo en total a cuatro jugadoras en doble dígito.

Luego de casi tres décadas, la Selección Mayor Femenina se metía en el Mundial, poniendo un mojón inamovible en la historia del básquet nacional y la piedra fundacional para que se lograra una continuidad casi perfecta en lo que vendría.

«Son muy importantes este tipo de logros para acercar a más chicas al deporte. El hecho de ver a la Argentina compitiendo en un Mundial Femenino habiendo obtenido el pasaje por derecho propio, le da motivación y visibilidad para que más mujeres quieran jugar el deporte».

Esta epopeya deportiva decantaría en la consolidación de la actividad a nivel Confederación, ya que el seleccionado participo casi de manera ininterrumpida en los siguientes mundiales (2002, 2006, 2010 y 2018).

«Lo que más rescato es que hubo un trabajo y una preparación ideal para lo que era afrontar un torneo de la importancia de un Premundial. Nos sirvió mucho para mejorar desde lo basquetbolístico, pero también en lo que respecta a la química del grupo. Además de todo esto, el haber logrado el objetivo tras 27 años sin poder conseguirlo en la cancha, fue un paso muy importante para para el deporte argentino en general y para el básquet femenino en particular», reflexiona Cors.

ES EL MOMENTO DE BAHÍA

Laura Cors Básquet Femenino

Laura Cors en la conferencia de presentación del proyecto de la ABB

El paso al frente a nivel nacional no pudo ser replicado en la Capital del Básquet, donde no se logró continuidad competitiva sostenida.

Desde la ABB, se busca una mayor participación de sus clubes con la mira en solidificar las bases para que el día de mañana no solo sean Laura Cors y Josefina Torruela, las únicas embajadoras bahienses en la selección nacional.

«Para Bahía Blanca y con la historia que tiene el básquet en la ciudad no puede ser que solo hayamos llegado dos jugadoras a la selección. Incluso pasaron muchos años desde que yo jugué en la Mayor», afirma Laura.

«Tenemos que trabajar todos juntos, tanto los clubes de la ciudad como los de la región, para que Bahía Blanca se convierta en un lugar en donde se practique el básquet femenino de manera consistente y a partir de ahí ,empezar a sacar jugadoras».

«Si no tenemos esa base de competencia consolidada no se puede lograr. Los clubes tienen que sumarse al proyecto de la ABB con el Dow Center para que el sueño se cumpla. Tengo mucha fe que en el futuro vamos a lograrlo», cierra la ex jugadora de San Lorenzo del Sud .

Los grandes hitos deportivos son importantes para lograr acercamiento, continuidad y consolidación del deporte, así como también compromiso y el trabajo en conjunto, que son una alternativa a la hora de hacer historia. Es el momento de que el básquet bahiense de el salto para ser referencia en femenino. El futuro está en manos de todos y todas.

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