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La furia del clima derrumbó a Estrella y la fuerza de su gente volvió a ponerlo de pie

Hoy se cumplen 33 años de la reinauguración del gimnasio del Club Estrella.

Las lágrimas incontenibles que brotaron en ese amanecer del 13 de febrero de 1982, cuando pudieron comprobarse las secuelas del tornado que se había desatado durante la madrugada, volvieron a escaparse el 12 de junio de 1987, hace exactamente 33 años, aunque en este caso, provocadas por la emoción.

Un capricho de la naturaleza, de características sin precedentes en la ciudad, transformó en escombros el gimnasio del club Estrella, que quedó dentro de la franja -de unos 10 kilómetros- que abarcó el fenómeno con sentido del oeste hacia el este.

De la noche a la mañana, ahí quedaron por un tiempo sepultados los sueños de muchos chicos y los recuerdos de los grandes.

En una madrugada de furia, durante unos 30 segundos el clima se convirtió en el peor rival de la historia de Estrella.

Aunque había que enfrentarlo; no quedaba otra. Y así lo entendieron inmediatamente dirigentes, jugadores y simpatizantes, quienes conformaron un gran equipo para poner manos a la obra.

Era conmovedor y contagiaba la manera en que se limpiaba el derrumbe.

Como hormigas construyendo su propia casa iban en fila retirando los escombros. Y en las alturas, como gatos, los más atrevidos desenredando las cabreadas retorcidas.

La misma gente que había quedado paralizada cuando vio el club por el piso, fue la que rápidamente lo puso en movimiento.

Y el respaldo de la ciudad, incluyendo los restantes clubes, no tardó en manifestarse. Cada uno colaboró de la manera que pudo.

Pasado el cimbronazo, la logística y el ritmo de sus actividades, básicamente el básquetbol, motivó que los jugadores de Estrella deambularan por diferentes canchas de la ciudad para entrenar y jugar, con todo lo que eso significaba.

Mientras tanto, el Mercado Victoria cedió dos galpones paralelos a la vías, sobre calle Brickman, donde se montaron dos precarias canchas con piso de cemento –construidas por los jugadores– para entrenar todas las divisiones y hacer las veces de local con el minibásquetbol.

La dirigencia, por otro lado, gestionaba recursos en busca de respuestas para, lo antes posible, volver a tener el club de pie. Aunque, claro, no era nada sencillo.

Eso sí, todos querían colaborar. Y así, la ciudad abrazó a la comunidad de Estrella el viernes 1 de marzo, llenando el Casanova con la excusa de ver dos partidos y cuya recaudación se tradujo en ladrillos.

Ese día, en el primer turno, la selección de Provincia (que iría al Argentino de La Pampa) venció al “Resto de Bahía”, por 81 a 66.

Esta es la síntesis:

Provincia (81): H. Santini, D. Aréjula (17), M. Duffy (16), A. Meschini (4), E. Benítez (2), fi; J. Faggiano (16), J.C. Merlini (8), J.L. Pagella, A. Scheines (6), J. Velasque Ibalo, M. Allende (10) y C. Severini (2). DT: Alberto Cabrera.

Resto de Bahía (66): R. Juanpataoro (2), L. Macharasvilli (5), J.C. Belleggia (10), E. Frisón (15), H. Pacchetti (10), fi; M. Richotti (14), A. Medina (2), R. Priore (2), S. Pettorosso (2) y O. Toranzo (4). DT: Carlos Spaccesi.

Primer tiempo: Provincia 38, Resto de Bahía 36.

Árbitros: Miguel Rodríguez y Néstor De Angelis.

El más esperado para Estrella

En el segundo turno, con mucha expectativa por ver juntos a los “monstruos”, el equipo denominado “Los de Siempre”, con la mayoría de las figuras que había dado la ciudad, enfrentó a Pellegrini de Punta Alta.

De esta manera, en un contexto movilizante y sentimental por el fin solidario que tenía la convocatoria, la noche se cargó de nostalgia viendo jugar a los principales responsables de hacer una cultura el básquetbol bahiense.

El triunfo quedó para los locales, por 87 a 63.

La síntesis:

Los de Siempre (87): A. Cabrera (4), J.I. De Lizaso (17), A. Fruet (9), A. Monachesi (12), J. Cortondo (11), fi; A. Feliziani (6), L. Filipazzi (5), R. López (11), R. Ojunián (2), C. Loustau (6), M.A. Chicharro (4). DT: Bill A. Brusa y Rubén Ferrandi.

Pellegrini (63): G. Cintioli (16), G. Martínez, R. Porta (9), J.L. Mallemaci (10), H. Forcelli (8), fi; R. Zurbrigk (6), S. Leiva (8), R. Grosky (2), R. Urbina (4), N. Sella, A. Mazzeo y J. Arruda. DT: Armando Venditti.

Agradecidos

En el entretiempo del partido un grupo de jugadores de divisiones menores agradeció a todo el público.

Mirá el video:

Llegó el día soñado

La capacidad e incansable trabajo de dirigentes y colaboradores, sumado al empuje de una barriada aferrada a un sentimiento permitió que, 5 años, 3 meses y 28 días después del tornado, el barrio San Martín mostrara su eslogan: “Gracias a Ud. Estamos de pie”.

Fueron dos jornadas a puro básquetbol para reinaugurar el flamante gimnasio, en la tradicional esquina de Falcón y España, que anteriormente había sido techado el 13 de abril de 1974.

El primer día, El equipo “Los de Siempre” venció a los Veteranos de Córdoba, por 78 a 65.

La síntesis:

Los de Siempre (78): R. Ojunián (12), C. Loustau (7), A. Monachesi (25), A. Fruet (2), J. Cortondo (2), fi; H. Redivo (2), N. Laguzzi (2), R. López (14), R. Alvarez (4) y J. Scheines (8). DT: Alberto P. Cabrera.

Córdoba (65): M. Farías (4), J. Fratini (8), G. Chazarreta (3), V. Salas (3), L. Magris (28), fi; J. Fuentes (4), R. Brum, D. Correa (1) y H. Aguilar (14). DT: Pedro Bustos.

Primer tiempo: Los de Siempre 33, Córdoba 23.

Árbitros: Rodolfo Gómez, Alejandro Ramallo y Horacio Sedán.

El segundo

Al día siguiente, volvieron a enfrentarse y se repitió el ganador: 72-65.

De todos modos, el resultado fue anecdótico, y ambos juegos significaron el regreso a casa de toda la gente de Estrella.

La síntesis:

Los de Siempre (72): R. Ojunián (2), R. López (32), C. Loustau (8), A. Monachesi (20), J. Cortondo (4), fi; H. Redivo (2) y N. Laguzzi (4). DT: Rubén Ferrandi.

Córdoba (65): G. Chazarreta (11), D. Correa (6), L. Magris (20), V. Salas, H. Aguilar (20), fi; J. Fratini (6) y J. Fuentes (2). DT: Pedro Bustos.

Primer tiempo: Los de Siempre 31, Córdoba 35.

Árbitros: Horacio Sedán y Roberto Boubee.

El Luis Álvarez

El gimnasio pasó a denominarse Luis Álvarez, en homenaje a un dirigente e incansable colaborador.

En la actualidad, es uno de los tantos gimnasios confortables con los que cuenta la ciudad y motivo de orgullo de toda una barriada a la que el tornado, lejos de torcerle el brazo, le fortaleció sus sentimientos por la institución.

Fuente: La Nueva.

 

 

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