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Juan Carlos Meschini: la pasión del básquet que traspasó el aire radial

Juan Carlos Meschini

En Bahía, la radio y el básquet caminaron de la mano desde sus inicios hasta la actualidad. Cuando por la década del 60 los seleccionados bahienses deslumbraban a nivel nacional, allí estaban los hombres del micrófono y los enormes equipos de la época para llevar la pasión a las casas de la ciudad.

Y si de básquet y radio hablamos, es imposible no mencionar a uno de los máximos referentes del periodismo deportivo de la ciudad y del país: Juan Carlos Meschini.

Bahiense hasta la medula, capaz de poner palabras borgeanas en sus comentarios radiales y de transmitir su pasión por el básquet más allá del micrófono, Juan Carlos Meschini ocupa un lugar de privilegio en la historia del básquet bahiense.

El hoy jefe de deportes de LU2 y comentarista de TyC Sports, es palabra autorizada para hablar del deporte de la pelota naranja. Es por eso que, a modo de homenaje, les traemos un mano a mano con el periodista.

En esta primera entrega, nos acercaremos a sus intimidades en la infancia y a cómo fue creciendo su pasión por el básquet y el periodismo.

Juan Carlos Meschini

La infancia de Juan Carlos Meschini y los inicios de una pasión

“Nací en Bahía y viví toda mi infancia acá, salvo en 1973 que a mi viejo lo trasladaron a Neuquén y viví ese año en Cipolletti, después siempre acá. Hice la primaria en la escuela 4 y la secundaria en el Colegio Nacional. Estudie tres años agrimensura en la UNS y después me dedique al periodismo”.

¿Dónde jugaste al básquet de chico?

“Arranque jugando en Napostá por una cuestión de cercanía y porque con mis compañeros de primaria nos pusimos de acuerdo para ir a jugar ahí. Estuve dos años y pasé a Comercial, que es el club que mi viejo era dirigente. Jugué un año más y ya me fui a Cipolletti y no volví a jugar más. Era un desastre como jugador” reconoce entre risas.

“De todas formas, siempre estuve vinculado con el básquet. Desde los 7 o 8 años mi viejo me llevaba a ver los partidos de Comercial, los seleccionados bahienses o partidos internacionales. Yo llevaba el viejo marcador de chapa, marcaba los puntos de local y visitante, no quería que nadie se me acercara”.

¿Quiénes eran los referentes de Juan Carlos Meschini en esa época?

“Cabrera, Fruet, De Lizaso y todos esos monstruos. Yo viví a pleno la época dorada de la selección bahiense. Tenia la suerte que a mi viejo también le encantaba y me llevaba mucho”.

¿Y cuando se despertó tu pasión por el periodismo y la radio?

“Desde chico hacia crónicas. En una libreta anotaba todos los puntos y después los comparaba con lo que salía en La Nueva Provincia al otro día, si había algo que no coincidía me volvía loco. Ya en el secundario fuimos con un compañero a golpear la puerta de LU2. El jefe de deportes de esa época era Oscar Enrique Castro. Y no sabíamos escribir a máquina, mira vos la vuelta de la vida. Nos hizo ir a ver un partido de futbol, y cuando volvimos la crónica la hicimos a mano. Y el gordo Castro nos dijo ‘bueno yo cualquier cosa los llamo’. Salimos de ahí y tuvimos que aprender”.

¿Cómo iniciaste trabajando en la radio?

“Empezamos de caraduras. En el 77 arranque en LU7 hasta que cerró en mayo del 78. Estaba por arreglar con LU3 hasta que Néstor Gutiérrez me dice ‘hay una vacante en LU2, anda a hablar mañana con Santiago que es el jefe de deportes’ y ahí entre para seguir definitivo”.

Juan Carlos Meschini

Esa vacante en LU2 se termina dando por un pedido un tanto especial, ¿no cierto?

“Si, en esa reunión con Rafael Emilio Santiago me cuenta que Beto Cabrera le había pedido que se haga algo para levantar el básquet de Bahía. Claro era la etapa otoñal de ellos, eran grandes, la mayoría ya estaba retirados o en sus últimas. Y notaron que necesitaba un empujón. Gracias a eso, y que LU2 haya aceptado y acompañado, facilitó mi ingreso a la radio. En esa época cubríamos todos los partidos de Primera, los mejores de Segunda y el mejor de Tercera; además de todos los provinciales de mayores y juveniles”.

¿Qué tan importante fue el periodismo en aquella época para que Bahía llegara a donde llegó?

“Fruet y Cabrera siempre hicieron hincapié en el rol del periodismo. Ellos resaltaban que sin el periodismo Bahía no hubiera sido lo que fue. Sobre todo por el acompañamiento y el énfasis que le ponían. Vos ibas a los provinciales, y cuando los jueces veían que Bahía iba acompañada de sus radios ya era otra cosa. Bahía tenia equipos que no necesitaba de nada, porque tenía jugadores increíbles que ganaban todo lo que jugaban. Pero en algunas ciudades se intimidaban a los árbitros. Y que el equipo este acompañado por la prensa, de la manera que se lo acompañaba, ya era otra cosa. Además, la masividad de las coberturas. A los provinciales y nacionales acompañaban las tres radios (LU2, LU3 y LU7) y La Nueva Provincia.

Y ojo que hubo una época en la que Fruet y todos los jugadores de Olimpo estaban distanciados de LU2. Pero así y todo destacaban el trabajo del periodista y cuando tocaba ponerse la camiseta de Bahía o de Provincia dejaban todo de lado”.

¿Por qué se generó esa unión especial entre Bahía y el básquet?

“Yo creo que es una simbiosis. En Bahía fue un efecto contagio. Fue tan grande lo que hizo la primera trilogía de Cabrera-Fruet-De Lizaso, que todos los que vinieron detrás se fueron contagiando. Esto es como la pandemia que estamos viviendo, de uno se multiplican tres. Acá el contagio fue masivo. Cabrera fue el primero en bajar una línea de trabajo formativo en Estudiantes, y después el resto de los clubes fueron contagiándose y multiplicándose para tener el caudal y calidad de jugadores que tenemos.

También teníamos la ventaja que todos querían venir a jugar acá, querían aprender porque acá había una escuela de básquet. Monachesi vino con una selección de Santa Fe y se quedó definitivamente, el propio De Lizaso de Necochea, Scolari, el Gallo Pérez. En todo el ambiente basquetbolístico del país, ir a Bahía era ir a aprender.

Una vez Coco Basile dijo ‘en Bahía el que no pica una pelota de básquet no se lo considera bahiense ‘”.

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