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Atenas 2004: Argentina dorada 15 años después

Manu Ginóbili Atenas 2004 Argentina

Tres bahienses tocaron la gloria con las manos en Grecia hace 15 años cuando derrotaron a Italia en la final olímpica de básquet 84 a 69. Argentina era oro en la tierra de los juegos.

Manu Ginóbili, Pepe Sánchez y el Puma Montecchia fueron los nativos de esta ciudad presentes y que terminaron en cancha al mismo tiempo, una curiosidad que vincula le deporte de la naranja con Bahía Blanca de manera directa.

Argentina había asegurado su medalla el día anterior al haber derrotado a los EEUU en el partido más importante de la historia del básquet argentino. En ese mismo partido, Fabricio Oberto se lesionó su mano hábil al haber sido golpeado intencionalmente por Stephon Marbury.

«Si era la izquierda, jugaba con una sola mano», dijo el pivote cordobés, sin perder el sentido del humor. Increíble. «Marbury me pegó dos veces en esa jugada; en la segunda sentí el crack y supe enseguida que me había quebrado porque ya me pasó, pero en la izquierda. Esta vez fue con más suerte, porque hace cuatro años tuve desplazamiento y fue necesaria una operación», dijo el cordobés.

Argentina saltó a cancha a pujar por el mayor galardón del básquet en la tierra de los Juegos Olímpicos con: Pepe Sánchez, Manu Ginóbili, Andrés Chapu Nocioni, Luis Scola y Rubén Wolkowyski.

En un partido muy trabado los de Rubén Magnano rompieron la dinámica con un excelente juego de Alejandro Montecchia que estampó dos triples fundamentales para poder liquidar el encuentro.

 

 

El recuerdo de la final perdida en Indiana era algo que no querían repetir los jugadores que pasaron por dicha situación desgarradora. Luego de derrotar al Dream Team los protagonistas se juntaron en la Villa Olímpica y se prometieron  no relajarse y dejar pasar la oportunidad de hacer historia.

Italia ya había vencido a la Argentina ese mismo campeonato (76-75 fase de grupos) y forzado el camino que después tuvieron que desentrañar en la llave eliminatoria yendo por el lado del local y EEUU.

El desarrollo de la final entre Italia y Argentina:

La historia fue distinta en la final. El conjunto italiano, que tenía elementos de calidad, se sostuvo en el partido con una buena defensa y alta efectividad desde la linea de tres puntos (11 triples) mientras que Argentina dependió mucho de lo que hizo Luis Scola (25 pts y 11 reb).

El eterno capitán fue clave con la anotación, pero la figura que rompió los esquemas y la dinámica de partido fue Alejandro Montecchia (17 puntos con 2/4 dobles, 3/5 triples y 4/5 libres en 17 minutos). El Puma apareció en todo su esplendor anotando a un nivel no acostumbrado en ese campeonato.

Italia intentó una reacción en el último cuarto. Antes de cumplirse los primeros dos minutos llegó a ponerse a dos puntos (61-59). Pero un triple de Montecchia (el primero para los argentinos después de ocho intentos fallidos), dos libres de Scola después de una falta antideportiva de Basile, una tremenda volcada de Wolkowyski (que hoy tuvo su mejor juego del torneo) y otro triple del base del Pamesa Valencia alejaron al equipo argentino 11 puntos (71-60) y volcaron definitivamente el resultado.

De ahí al final Argentina solo tuvo que controlar el juego, pero los momentos de zozobra fueron bien capeados con personalidad y talento. Como declararon varios integrantes del plantel que vivieron la experiencia en Indianápolis y Atenas, la derrota de aquella final le dio la experiencia para saber como sobreponerse en situaciones límites como la vivida esa noche en el estadio olímpico.

A escasos días de iniciar el Mundial, el recuerdo del momento más glorioso del básquet argentino sirve como puente conector de una transición generacional que llegará con el futuro retiro de Scola y el paso a esta generación que se crió admirando a estos héroes de carne y hueso.

 

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